Un módulo fotovoltaico que funciona bien tiene una temperatura bastante uniforme. Cuando algo falla (una célula rota, un diodo de bypass que actúa, una conexión con más resistencia de la cuenta), esa zona se calienta más que el resto. La termografía aprovecha esa diferencia: una cámara infrarroja la convierte en una imagen en la que el defecto aparece como un punto caliente.
Por qué con dron
En una planta de decenas de megavatios hay cientos de miles de módulos. Revisarlos a pie con una cámara de mano es lento y deja huecos. Un dron con cámara térmica radiométrica y cámara visible recorre la planta siguiendo un plan de vuelo, a una altura fija para mantener la resolución, y cubre en pocas horas lo que en tierra llevaría semanas.
Cada imagen va georreferenciada, de modo que cada anomalía se puede situar en su fila, su mesa y su módulo.
Las condiciones importan
La termografía solo es fiable si la planta trabaja con suficiente carga. La especificación técnica IEC TS 62446-3, que recoge cómo hacer estas inspecciones, pide una irradiancia mínima de 600 W/m² en el plano de los módulos, además de cielo estable y poco viento. Con nubes que van y vienen o a primera hora de la mañana, los defectos se ven peor o no se ven. Elegir bien el momento del vuelo es parte del trabajo.
Qué se detecta
Cada patrón térmico apunta a un tipo de problema:
- Una célula caliente aislada: suele ser una célula rota o con un defecto puntual.
- Un tercio del módulo más caliente: un diodo de bypass que está actuando, por un fallo interno o por una sombra.
- Módulos enteros o strings completos más calientes: strings desconectados, fusibles fundidos o problemas de conexión.
- Módulos hacia el polo negativo del string con células más calientes junto al marco: puede ser degradación inducida por potencial (PID).
- Calentamiento en cajas de conexión y conectores, que además de pérdidas supone un riesgo.
La imagen visible ayuda a descartar falsos positivos, como reflejos o suciedad puntual.
Después del vuelo
Lo útil no son las imágenes, sino una lista de incidencias ordenada por gravedad y por pérdida estimada, que el equipo de mantenimiento convierte en órdenes de trabajo. Con inspecciones periódicas se ve además cómo evoluciona cada defecto. Es lo que hacemos en Inspecciones con dron e IA, con un gemelo digital georreferenciado de la planta y detección automática de hot spots.



